sábado, febrero 25, 2012

Los viajes de Gulliver

[...] Tomándome entre sus manos y acariciándome con dulzura, se expresó con palabras que nunca podré olvidar, así como tampoco la forma en que las pronunció: "Mi pequeño amigo Grildrig; habéis hecho el más admirable panegírico de vuestro país. Habéis probado con perfecta claridad que la ignorancia, la ociosidad y el vicio, son los ingredientes adecuados para integrar a un legislador digno de ese título; que las leyes son mejor explicadas, interpretadas y aplicadas por aquellos cuyos intereses y capacidad se dedican a saber deformarlas, embrollarlas y eludirlas. Me doy cuenta de que habéís tratado de esbozar una institución que, en su origen, pudo haber sido aceptable; pero que ya está casi esfumada y el resto totalmente mancillado y substituido por corrupciones. De todo lo que habéis dicho, no se puede concluir que sea necesario poseer alguna perfección para aspirar a algún cargo, y mucho menos que se ennoblezca y honre a los hombres por sus virtudes, ni que los sacerdotes asciendan por su piedad e ilustración, los soldados por su conducta y valor, los jueces por su integridad, los senadores por su amor al país, o los consejeros por su sabiduría. En cuando a vos —continuó el rey —, que habéis dedicado la mayor parte de vuestra vida a viajar, me inclino a creer que hasta el presente habréis escapado de los vicios de vuestro país. Pero, por lo que puedo colegir, de su mismo relato, y las respuestas que con tanto trabajo os he arrancado y extraído, no puedo por menos que llegar a la conclusión de que la mayoría de vuestros nacionales, pertenecen a la raza de bichos más odiosos que la Naturaleza haya permitido arrastrarse sobre la superficie de la tierra. 
(SWIFT, Jonathan, Los viajes de Gulliver, 1726)

sábado, febrero 11, 2012

dolor

Sólo unos cuantos artistas en la historia fueron capaces de realizar cosas hermosas tomando el dolor que les causaba el mero pensamiento de vivir.
Toma el dolor y haz algo hermoso.

viernes, enero 20, 2012

Composición de letras

Existe una sola actividad que hace olvidar mi miseria. lo asqueroso de la vida, la vida misma... Pero tal vez olvidar no es la palabra correcta. No es que me haga olvidar, sino que vale la pena vivir asquerosamente si eso me permite realizar aquello que me hace sentir la no necesidad de comer, dormir, aseo personal, interés por el espacio que no sea el de mi propia habitación... o cualquier lugar en donde realice aquello.
Y es que se está demasiado extasiado como para notar el paso del tiempo, el paso galante y pomposo de algún hombre o mujer en el parque, en la plaza, las visitas a casa... Y es que uno se siente asquerosamente feliz.... por aquello tan hermoso, tan tórrido, espeso, profundo, doloroso... y a la vez tan etéreo y fugaz...  que es una composición de letras. 
Aruheri

lunes, enero 09, 2012

La miseria de la vida

Hay algo dentro de ti llamado vacío... o puede que no haya nada realmente;
a eso se le llamaría vacío también. No lo sé.
Cuando se sitúa dentro, o cuando todo lo que eras se drena dentro de ti, 
un ente débil y carente de visión, carente de atención, carente de muchas, muchas cosas,
se apodera de vos. O puede que en realidad sólo sean fragmentos de lo que ya eras. No lo sé. 

Quiere, está desesperado por atención, por amor, por un abrazo tal vez, por contacto humano, por alguien que no le abandone como todo el mundo lo hizo antes, quiere sentir, quizá sentirse vivo de nuevo. 
O tal vez sólo quiere que todo termine, poner una bala en su cráneo o un puñado de pastillas en el estómago... no lo sé. 

Sea como se retrate, lleno de, o falto de... 
Rara vez hace cualquiera de esas dos opciones... 
Tal vez porque esas dos opciones son para los valientes, sabes. 
Levantarse, o caer definitivamente.

Pero el cobarde no hace ninguna de las dos. 
Quiere subir, pero al mismo tiempo quiere quedarse en tierra lamiendo el suelo, recogiendo lo que caiga de allá arriba, y procurando no avanzar tanto, que se puede caer. 

Trata de alimentar el vacío con todo menos con lo que en verdad necesita... 
Comida, derrochar dinero, dormir, no dormir, jugar, drogas, diversión, alcohol, trabajo, sexo, vagabundear... 
Me pregunto si en verdad sabe lo que quiere o necesita, o simplemente lo llena hasta saciarlo temporalmente...
Luego de un rato, hay que volverlo a llenar, bebé. 

Me pregunto si usa sustitutos conscientemente porque no puede llenar el vacío con lo que éste necesita verdaderamente. 
Al final de todo, ¿qué es lo que necesita? ¿Una familia, un perro, un abrazo, un hombre o mujer que le amen? ¿Un nuevo lugar donde vivir, dinero, un trabajo, un gato, un nuevo libro, un litro de cerveza, un beso, una parada al hospital, un banquete, un exceso? ¿Qué necesita, qué anhela, qué desea, qué ansía, qué quiere?
La verdad, es que no quiere nada. No hay necesidad de saciar nada, porque ya no hay nada. Ya no queda nada, o no hay espacio para nada más. No lo sé. 

Y sin embargo, hay esperanza, tal vez. 
Esa pequeña porción de pensamiento miserable. 
La esperanza para muchos podrá ser un rayo de sol en la oscuridad, un brillo blanco puro, una mano a la que sostenerse... 
La de él es un poco más... sombría... si lo quieres ver así... Al fin al cabo, sea del tipo que sea, la esperanza, al igual que la fe, están equivocadas, o son falsas, la mayoría de las veces... 

Pero, el buen Sabato dijo alguna vez: "no hay en la muerte nada tan bueno como la miseria de la vida."

Esa es su lúgubre y, grosso modo, su esperanza. 

Y me pregunto si eso lo hace infinitamente cobarde y estúpido.
o infinitamente inteligente. 
Probablemente, ninguna de las dos.
No lo sé.

viernes, diciembre 30, 2011

After The Storm - Mumford & Sons


After the Storm
Mumford & Sons | Álbum: Sigh no more 

Fantasmagoría

El suicidio seduce por su facilidad de aniquilación: en un segundo, todo este absurdo universo se derrumba como un gigantesco simulacro, como si la solidez de sus rascacielos, de sus acorazados, de sus tanques, de sus prisiones no fuera más que una fantasmagoría, sin más solidez que los rascacielos, acorazados, tanques y prisiones de una pesadilla. 
La vida aparece a la luz de este razonamiento como una larga pesadilla, de la que sin embargo uno puede liberarse con la muerte, que sería, así, una especie de despertar. ¿Pero despertar a qué? Esa irresolución de arrojarse a la nada absoluta y eterna me ha detenido en todos los proyectos de suicidio. A pesar de todo, el hombre tiene tanto apego por lo que existe, que prefiere finalmente soportar su imperfección y el dolor que causa su fealdad, antes que aniquilar la fantasmagoría con un acto de propia voluntad. Y suele resultar, también, que cuando hemos llegado hasta ese borde de la desesperación que precede al suicidio, por haber agotado el inventario de todo lo que es malo y haber llegado al punto en que el mal es insuperable, cualquier elemento bueno, por pequeño que sea, adquiere un desproporcionado valor, termina por hacerse decisivo y nos aferramos a él como nos agarraríamos desesperadamente de cualquier hierba ante el peligro de rodar en un abismo. 
(SABATO, Ernesto, El Túnel, 1948)

La comedia inútil

A veces creo que nada tiene sentido. En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil.
(SABATO, Ernesto, El Túnel, 1948)