viernes, enero 20, 2012

Composición de letras

Existe una sola actividad que hace olvidar mi miseria. lo asqueroso de la vida, la vida misma... Pero tal vez olvidar no es la palabra correcta. No es que me haga olvidar, sino que vale la pena vivir asquerosamente si eso me permite realizar aquello que me hace sentir la no necesidad de comer, dormir, aseo personal, interés por el espacio que no sea el de mi propia habitación... o cualquier lugar en donde realice aquello.
Y es que se está demasiado extasiado como para notar el paso del tiempo, el paso galante y pomposo de algún hombre o mujer en el parque, en la plaza, las visitas a casa... Y es que uno se siente asquerosamente feliz.... por aquello tan hermoso, tan tórrido, espeso, profundo, doloroso... y a la vez tan etéreo y fugaz...  que es una composición de letras. 
Aruheri

lunes, enero 09, 2012

La miseria de la vida

Hay algo dentro de ti llamado vacío... o puede que no haya nada realmente;
a eso se le llamaría vacío también. No lo sé.
Cuando se sitúa dentro, o cuando todo lo que eras se drena dentro de ti, 
un ente débil y carente de visión, carente de atención, carente de muchas, muchas cosas,
se apodera de vos. O puede que en realidad sólo sean fragmentos de lo que ya eras. No lo sé. 

Quiere, está desesperado por atención, por amor, por un abrazo tal vez, por contacto humano, por alguien que no le abandone como todo el mundo lo hizo antes, quiere sentir, quizá sentirse vivo de nuevo. 
O tal vez sólo quiere que todo termine, poner una bala en su cráneo o un puñado de pastillas en el estómago... no lo sé. 

Sea como se retrate, lleno de, o falto de... 
Rara vez hace cualquiera de esas dos opciones... 
Tal vez porque esas dos opciones son para los valientes, sabes. 
Levantarse, o caer definitivamente.

Pero el cobarde no hace ninguna de las dos. 
Quiere subir, pero al mismo tiempo quiere quedarse en tierra lamiendo el suelo, recogiendo lo que caiga de allá arriba, y procurando no avanzar tanto, que se puede caer. 

Trata de alimentar el vacío con todo menos con lo que en verdad necesita... 
Comida, derrochar dinero, dormir, no dormir, jugar, drogas, diversión, alcohol, trabajo, sexo, vagabundear... 
Me pregunto si en verdad sabe lo que quiere o necesita, o simplemente lo llena hasta saciarlo temporalmente...
Luego de un rato, hay que volverlo a llenar, bebé. 

Me pregunto si usa sustitutos conscientemente porque no puede llenar el vacío con lo que éste necesita verdaderamente. 
Al final de todo, ¿qué es lo que necesita? ¿Una familia, un perro, un abrazo, un hombre o mujer que le amen? ¿Un nuevo lugar donde vivir, dinero, un trabajo, un gato, un nuevo libro, un litro de cerveza, un beso, una parada al hospital, un banquete, un exceso? ¿Qué necesita, qué anhela, qué desea, qué ansía, qué quiere?
La verdad, es que no quiere nada. No hay necesidad de saciar nada, porque ya no hay nada. Ya no queda nada, o no hay espacio para nada más. No lo sé. 

Y sin embargo, hay esperanza, tal vez. 
Esa pequeña porción de pensamiento miserable. 
La esperanza para muchos podrá ser un rayo de sol en la oscuridad, un brillo blanco puro, una mano a la que sostenerse... 
La de él es un poco más... sombría... si lo quieres ver así... Al fin al cabo, sea del tipo que sea, la esperanza, al igual que la fe, están equivocadas, o son falsas, la mayoría de las veces... 

Pero, el buen Sabato dijo alguna vez: "no hay en la muerte nada tan bueno como la miseria de la vida."

Esa es su lúgubre y, grosso modo, su esperanza. 

Y me pregunto si eso lo hace infinitamente cobarde y estúpido.
o infinitamente inteligente. 
Probablemente, ninguna de las dos.
No lo sé.

viernes, diciembre 30, 2011

After The Storm - Mumford & Sons


After the Storm
Mumford & Sons | Álbum: Sigh no more 

Fantasmagoría

El suicidio seduce por su facilidad de aniquilación: en un segundo, todo este absurdo universo se derrumba como un gigantesco simulacro, como si la solidez de sus rascacielos, de sus acorazados, de sus tanques, de sus prisiones no fuera más que una fantasmagoría, sin más solidez que los rascacielos, acorazados, tanques y prisiones de una pesadilla. 
La vida aparece a la luz de este razonamiento como una larga pesadilla, de la que sin embargo uno puede liberarse con la muerte, que sería, así, una especie de despertar. ¿Pero despertar a qué? Esa irresolución de arrojarse a la nada absoluta y eterna me ha detenido en todos los proyectos de suicidio. A pesar de todo, el hombre tiene tanto apego por lo que existe, que prefiere finalmente soportar su imperfección y el dolor que causa su fealdad, antes que aniquilar la fantasmagoría con un acto de propia voluntad. Y suele resultar, también, que cuando hemos llegado hasta ese borde de la desesperación que precede al suicidio, por haber agotado el inventario de todo lo que es malo y haber llegado al punto en que el mal es insuperable, cualquier elemento bueno, por pequeño que sea, adquiere un desproporcionado valor, termina por hacerse decisivo y nos aferramos a él como nos agarraríamos desesperadamente de cualquier hierba ante el peligro de rodar en un abismo. 
(SABATO, Ernesto, El Túnel, 1948)

La comedia inútil

A veces creo que nada tiene sentido. En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil.
(SABATO, Ernesto, El Túnel, 1948)

domingo, diciembre 18, 2011

Necesidad

Sigmund Freud decía que no controlamos nuestra propia mente. Que nos componíamos de un Ello, un Superyó y un Yo. Freud decía también que las emociones que enterramos suben a la superficie consciente durante los sueños, de ahí que la interpretación de los mismos es diferente según el individuo. 

Sentimientos enterrados, emociones reprimidas, acciones que nuestro Superyó no nos permite hacer, o decir, o expresar. Mi mente no suele jugarme malas pasadas, y son contadas las veces en que eso ocurre. Uno podrá pensar que allá en el Ello hay pensamientos tétricos, salvajes, descontrolados, y todo lo que se supone en teoría está prohibido en el sentido moral, o incluso legal. 

Yo no sé si mi Ello era el que estaba presente en aquel sueño, pero si fue así, creo que es un ser muy necesitado y solitario. A menudo me encuentro pensando que no hay ninguna persona ahí afuera para mí, en el sentido romántico. Tampoco es como si realmente buscara a alguien. 

Pero tanto si no lo hay como si sí, bien en el fondo, bien en lo profundo, todos necesitamos a alguien. 

Es por eso a veces me encuentro soñando que le abrazo, o como en éste último, un simple apretón de manos que termina en dedos entrelazados.

Supongo que son ese tipo de cosas mundanas que nos recuerdan cuán solos y necesitados estamos. Aunque sea de un abrazo. 

viernes, diciembre 16, 2011

Hacia el sur

Después de todo lo que habían pasado ambos, después de toda la mierda que habían vivido. Él estuvo buscándolo, tal vez no por cielo, o mar, pero al menos podía hacerlo por tierra dudosamente firme. Buscó, y viajó hacia el sur, simpelemente hacia el sur. Un viaje de carretera hacia el sur eternamente. Todo para encontrarlo a él.

Hacia el sur, donde encontró una playa, en México. Y entonces lo encontró.
Pero él no quería verlo, porque para ese otro él, el primer él ya estaba muerto. Tuvo que enterrar toda esa basura del pasado, bien en el fondo, para poder continuar. Así que lo dejó ahí, tirado en la playa.

El rechazo, le rompió algo más que el corazón. Y un animal herido siempre tiende a atacar, o dejarse morir, según sea el caso.

Aún así, supongo que el segundo él no tuvo las pelotas para dejarlo morir y le salva. Entonces, aquel que lo estuvo buscando, siempre viajando hacia el sur, simpelemente le suplica que no se vaya. Que no le deje, por favor. Él dice "no me dejes".

Y lo convence, pero con la incertidumbre de si ese hombre al que siguió toda su vida, seguiría la mañana siguiente dentro de ese cuarto de motel barato.