domingo, diciembre 18, 2011

Necesidad

Sigmund Freud decía que no controlamos nuestra propia mente. Que nos componíamos de un Ello, un Superyó y un Yo. Freud decía también que las emociones que enterramos suben a la superficie consciente durante los sueños, de ahí que la interpretación de los mismos es diferente según el individuo. 

Sentimientos enterrados, emociones reprimidas, acciones que nuestro Superyó no nos permite hacer, o decir, o expresar. Mi mente no suele jugarme malas pasadas, y son contadas las veces en que eso ocurre. Uno podrá pensar que allá en el Ello hay pensamientos tétricos, salvajes, descontrolados, y todo lo que se supone en teoría está prohibido en el sentido moral, o incluso legal. 

Yo no sé si mi Ello era el que estaba presente en aquel sueño, pero si fue así, creo que es un ser muy necesitado y solitario. A menudo me encuentro pensando que no hay ninguna persona ahí afuera para mí, en el sentido romántico. Tampoco es como si realmente buscara a alguien. 

Pero tanto si no lo hay como si sí, bien en el fondo, bien en lo profundo, todos necesitamos a alguien. 

Es por eso a veces me encuentro soñando que le abrazo, o como en éste último, un simple apretón de manos que termina en dedos entrelazados.

Supongo que son ese tipo de cosas mundanas que nos recuerdan cuán solos y necesitados estamos. Aunque sea de un abrazo.