Sólo léela, ríete y cállate.
<< Como ya es costumbre, también aquel viernes me quedé a tomar en la facultad de Sociología. Dado que, era una tarde muy nublada, mi hígado no recibió los golpes de las caguamas, sino los del tequila. Si hubiese sido "Cazadores" no habría problema, pero tragamos de un tequila para teporochos: el popularísimo y siempre bien recibido, por los jodidos, "¡Villa Villa!"
Estábamos empezando a "calibrarnos" cuando la lluvia nos obligó a dejar nuestro contexto lleno de pasto , hormigas y mezquites; para trasladarnos a la frialdad del cemento y escaleras de la planta baja del edificio de la Maestría en Desarrollo Comunitario.
Hablábamos de temas que iban desde el fútbol hasta los asaltos cometidos por los bancos.
Nos acabamos dos pomos del "exquisito" tequila, e inmediatamente, se realizó la cooperación para los otros dos. En éste lapso o intermedio sin chupe, sostuve una charla con Juan José, del noveno semestre, conocido como el "pelos". Este pendejo es ídolo de dos que tres individuos más pendejos que él. Le creen todo lo que dice. Me estaba invitando a una revista en San Juan que sería el sábado.
— Para qué me invitas — le digo — si sé que luego sales con cualquier mamada y no vamos.
— ¡Nel! — dice — 'ora sí se hace. ¡Cuando yo digo algo lo cumplo!
Llegaron los pomos y a seguir chupando y alegando.
La gente de la maestría comenzaba a llegar. Una de nuestras ex-maestras, de unos 50 años y "rojilla" de hueso colorado nos vio ahí chupando, nos saludó y dijo: "ya están tome y tome, verdad". Uno de los cuates le responde, con su bebida en la mano: "¡CLARO, TOMAMOS PARA NO HACERNOS VIEJOS!" Las risotadas de todos nosotros no se hicieron esperar.
Finalmente a las 6 de la tarde decidimos largarnos. Llegamos a la central y tomamos el camión con destino a San Juan. Íbamos el culero del "pelos", otros dos cuates de Querétaro y yo. Arrancó el camión y también nuestros gritos, desmadres, pendejadas y demás estupideces que hacen los borrachos.
Cuando bajamos del camión sentí la mirada de enojo de las personas que no dejamos dormir por nuestro escándalo.
Llegamos al centro de San Juan. El "pelos" propuso ir a su casa. Como ya sé que es un mamón, me separé de aquella horda.
Ya en mi casa me dirigí a la cocina, el hambre me estaba matando. Había empanadas de atún y... Como ya no soy vegetariano "¡chun-tachun-tachun. VAMOS A COMER ATÚN!"
Fui a la sala y encontré a mi hermano viendo el "canal de las estrellas"
— No me digas que estás viendo telenovelas, puto.
— Mejor veo las telenovelas — dice — y no ando de borracho, pendejo.
— Mejor hay que poner música, carnalito.
— ¡Yaaaaaahhh! — me grita — no vengas a chingar, pinche César.
Como veo que mi hermano se empieza a enojar me subo a mi cuarto, veo el reloj y son las 8pm., pongo música de "Bahaus". Remuevo el tiradero que tengo en el suelo y encuentro una revista de "Heavy Metal", la hojeo y el sueño me vence, es normal pues hoy salí de mi casa a las 6 a.m.
Despierto a las 11 de la noche y salgo a la calle sin un solo centavo. Me detengo enfrente de una pescadería a leer la publicidad de una disco: "ESTE VIERNES VEN A CELEBRAR CON NOSOTROS EL PRIMER ANIVERSARIO DEL GRUPO "COMPLICADOS". GRUPO INVITADO "EL MEXICANO" (de San Miguel Allende).
Yo conozco al Beto, cantante de "Complicados". Incluso jugábamos en el mismo equipo de Basket-ball. Llegué a la disco con la intención de poder colarme; recuerden que no tenía dinero ("ésta vida es una puta, para todo hay que pagar").
Como a los 15 minutos de estar esperando afuera, vi acercarse al buen Beto.
— ¡Qué onda César, qué haciendo!
— Pues aquí, viendo a ver qué onda — le dije.
— Te fui a buscar el miércoles a tu casa — dice — para darte unos boletos, pero no te encontré.
— No, pus, no estuve. Pero aquí estoy pa' celebrar ese aniversario.
— Pues toma tu boleto y pásale — me dijo.
Ya dentro de la disco me acomdó en su mesa y me sirvió una cuba de Bacardi Añejo. "¡Chale!, — pensé — Cómo que Añejo, cuando la "Katapulta" — grupo del que soy cargador — cumple sus 2 años voy a dar Amaretto Di Saronno"
En la pista de baile había una especie de zombies, todos bailaban igual las coreografías que les iban indicando, los meseros hoy y Paco Stanley todos los días. CASI VOMITO.
Cuando empezó a tocar el grupo de rock "Mexicano" todos los zombies se sentaron. Están acostumbrados a no bailar con la música en vivo. El tal grupo, que de mexicano no tiene nada, tocó fusiles de Pink Floyd, Led Zepellin, Nirvana, etc.
En frente de mí se encontraba una chava fea medio gordita que se sabía todas las canciones, al menos eso aparentaba. Me levanté y avancé, tambaleante, hacia ella.
— ¿Bailamos? — le dije.
— ¡Ay!, es que... no hay nadie en la pista y... ni modo de bailar nada más nosotros.
Yo creo que me encontraba ya muy borracho porque le dije: "ándale vamos a bailar, si estamos solos mejor". Torció la boca y me dice: "No, mejor al rato". La veo a los ojos y le respondo: "¡al rato bailas pero con tu puta madre!".
Por fin terminó aquella pinche música de rock en vivo y comenzó la asquerosa música de banca, pero en compact.
Salí de aquel lugar a las 5 a.m. Me sentía súper ebrio. Comencé a pensar en la crudota que me esperaba. Pensé que comiendo algo me sentiría mejor. Llegué a un local que estaba abierto durante 24 hrs. Como no traía dinero entré a ver a quién le gorreaba algo. Tuve suerte, encontré a un cuate que me invitó un café y una orden de quesadillas.
Mi antiguo compañero de preparatoria se despidió. Yo, no conforme con aquellas quesadillas y café, le pedí al señor que atiende, me fiara un refresco. Puso cara de encabronado pero aceptó. Terminé mi Sidral y me dirigí a casa. Los deportistas d e las 6 ya empezaban a recorrer las calles.
Llegué y, como me sentía aún borracho, me fui directo al a cocina buscando encontrar alimento. No tuve suerte. Me quedé sentado penando en no dormirme porque de lo contrario la cruda sería muy cabrona.
Estaba todavía en la cocina un tanto somnoliento cuando escuché una voz que me decía: "César, ¡pshhh! ¡despierta! ¡Si tienes hambre, cómeme!" Levanté la vista, y, encina del refrigerador, me hablaba un personaje muy conocido: EL TIGRE TOÑO. ¡SÍ! ¡el de las Zucaritas Kelloggs! "¿Qué?" — pregunté asombrado —
— ¡Cómete unas Zucaritas, son buenas para la cruda! — dijo el tigre toño.
— ¡no le hagas caso! — intervino la "negrita" de las cajas de harina para preparar Hot Cakes — ¡mejor cómete unos calientitos hot-cakes.
— ¡chinguen a su madre, los dos! — les dijo el osito Bimbo — ¡no existe nada mejor que un buen pan tostado para la cruz!
Yo permanecía atónico ante aquel pinche cuadro de personajes de comida chatarra.
— ¡César! — ahora me hablaba el bisonte de la salsa "Búfalo" — ¡No seas pendejo, para la cruda no hay nada como una buena salsa picante!
— ¡ay, no sean groseros con el pobrecito de César! — dijo, con una vocecita encantadora, la holandesa de la Leche Nestlé — ¡úntame en un pedazo de pan y se acabó tu problema!
Me levanté y empecé a gritar: ¡Chinguen a su madre, todos! ¡PINCHES PERSONAJES DE MIERDA!
Mi hermano entró a la cocina y me preguntó: "¿qué tienes?, ¿por qué gritas?"
— ¡Esos güeyes! — le dije — ¡pinches monos mamones!
— ¿De qué monos hablas?
— ¡DEL TIGRE TOÑO, LA NEGRITA Y EL OSITO BIMB....
— ¡Pinche Loco! — me interrumpe — ¡estás borracho, ve nada más qué cara traes! ¡vete a bañar y duérmete!
Mi hermano salió, con sus pants y tenis, con rumbo a la unidad deportiva. Yo me subí a mi cuarto con un pensamiento: "que no me haga cruda, que no me haga cruda...". >>
César Ugalde
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